lunes 30 de noviembre de 2009
Cass McCombs
El viajero errante
La introversión le mantiene en su propia isla, una estratosfera no clasificable dentro de la música de nuestros días. Elude las etiquetas con la esencia de sus sonidos de índole americana-folk y su lírica ambulante, se mantiene distante con la prensa y simplemente cumple el oficio de trovador que empezó a ser cuando abandonó su casa a los veintitrés años para viajar por la geografía norteamericana sin ninguna búsqueda en el horizonte. Parece que aquel joven McCombs salió a la carretera a encontrar un “algo” que sabía que estaría en su camino. El enésimo Chris McCandless, aquel muchacho que se rebeló contra la vida que tenía, retratado por Emile Hirsch en Hacia Rutas Salvajes (dirigida por Sean Penn), buscando nutrir su espíritu de nuevas experiencias.
Profesa una imagen que no es imagen: “Yo no estoy interesado en mi, sino en otros”. Un concepto de la música que alberga nociones orgánicas y filosofía primitiva de Adán y Eva antes de la tentación de la manzana, demasiado pura para ser verdad, desprovista de esa carga de pecado social. No es inocencia es naturalidad: “veo muchas obras que intentan pintar una imagen compasiva del artista, un retrato patético, como una disculpa. Me gustaría distanciarme del culto que se hace a la compasión”. Palabras de inconformismo de un rebelde no confirmado: “no recuerdo porque empecé a viajar o si me rebelaba contra algo”. McCombs esconde su insurrección interior y la hace subconsciente consiguiendo bloquear la innata capacidad de la prensa musical para encasillar a los artistas, es un genuino de esta época: “si uno no está interesado en ofrecer su opinión, entonces los demás rellenan ese espacio”, sentencia. Y añade: “nunca incluyo mi opinión, intento no tener una opinión sobre todo porque la gente opina demasiado. Si alguien me ofrece su opinión normalmente mi mente no está en ese momento, especialmente si me hacen sentir compasivo”.
El viajero errante de Cass McCombs pone el candado a su interior porque no es sobre él de lo que quiere hablar sino de los demás. Canciones que apuntan al testimonio directo de un diario, una biografía continua tallada sobre discos, desde su primera grabación, el EP "Not The Way" (2002) hasta su reciente largo, "Catacombs" (2009). McCombs lo descarta buscando un más allá del Ello que habla Freud: “estas canciones no tienen nada que ver con mis recuerdos o mi día a día. Son sobre falsas situaciones, objetos y cosas”. Música y visiones asincrónicas prestadas para la meditación melancólica más allá de la imaginación: “mundo maloliente que disfruta viendo sufrir a la belleza”, canta en "Prima Donna". “Estas canciones son políticas. La política es interesante para mí, artísticamente, porque hay una mezcla de objetividad y nuevo tipo de personalidad”, afirma el cantautor de 31 años. Aboga por una nueva forma de escribir (“las canciones tienen que venir del alma”) para combatir las tendencias interiores que orbitan en torno a la seguridad. Se refiere a la crítica de la cultura pop: “Más crítica seria, menos crítica pop, más honestidad, más política”. Utopías para un mundo real, realidades para el mundo de Cass que utiliza el poder de cada pieza para revelar las verdades que están sin explotar. Letras más allá de la imaginación, la realidad, los hechos, las historias, la ficción: “me gustaría ver paz y hermandad entre la gente”.
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Vivianamiércoles 02 de diciembre de 2009
omiércoles 02 de diciembre de 2009
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