miércoles 09 de diciembre de 2009
Sleeping States
Un granero en lo profundo del bosque.
Creo que todo esto que comentas se nota en tus discos, en los que tienen casi tanto peso los elementos clásicos como las construcciones más pop. ¿Eras el tipo de chico que iba por la mañana al conservatorio y por la tarde a conciertos de punk rock?
Definitivamente, soy ese tipo de persona. De hecho, mi tesis trataba sobre el crecimiento de la composición post-minimalista durante la segunda mitad del siglo XX, y eso incluye a músicos como Glenn Branca o Rhys Chatham, que combinan música clásica y punk de una manera muy particular.
¿Por qué tardaste tanto en montar un proyecto propio? Tu relación con la música parece demasiado intensa como para no haber explotado antes esa vía.
Sleeping States ha tenido varios comienzos graduales, en gran medida porque nunca me veía a mí mismo como un escritor de canciones. Siempre he sido un músico que estaba en bandas de otras personas, tocando las canciones de otras personas, y esa situación me parecía perfecta. Pero al mismo tiempo tenía en casa un cuatro pistas barato, en el que grababa algunas ideas y piezas pequeñas, sin preocuparme nunca del estilo o la coherencia de las grabaciones. A finales de 2003 comencé a escribir canciones más tranquilas y melódicas, y empecé a pensar que a lo mejor estaba en un camino interesante y que merecía la pena recorrerlo. De todos modos, nunca han existido planes grandiosos con Sleeping States y siguen sin existir: me gusta hacer música porque sí. Es el resultado de una serie de pequeños experimentos, pequeños pasos. Ni siquiera el nombre es algo importante, es sólo una frase que leí en una revista y me gustó. Ya ves, de nuevo algo sencillo y humilde, algo que parecía casar bien con la música que estaba haciendo.
Al menos tendrás claras cuáles son las influencias que hay en tus discos. Es decir, a qué te gustaría que sonara Sleeping States.
Las influencias han sido muchas a lo largo de los años, pero siempre me han interesado los artistas que aportan cosas, que no se conforman con mantener una postura más o menos típica de cantante o compositor de canciones. Mujeres como Liz Fraser (Cocteau Twins), Kate Bush, Patty Waters o Joni Mitchell han grabado interpretaciones vocales muy inspiradoras y las melodías que manejan son asombrosas. Stina Nordenstam es otra influencia muy grande, en especial su disco “People are Strange”, que sonaba como si se hubiera grabado en la cocina, pero a pesar de eso tenía arreglos muy complejos y una cualidad catártica que, todavía hoy, me sigue afectando cuando lo escucho. Arthur Russell, Harry Nilsson, Scot Walker, David Grubbs... todos ellos han escrito discos que luego yo he saqueado de manera descarada, en busca de inspiración.
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luisfrajueves 10 de diciembre de 2009
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