miércoles 13 de enero de 2010
Implantes de silicona
Música electrónica en vena mes a mes
1. Lo único que tiene de útil el cambio de año es que te echan un especial de José Mota en Televisión Española con el que te desternillas vivo y luego la Esteban, con su nariz restaurada y la punta mirando a Cuenca, te canta las campanadas con su voz de grajo. Por lo demás, como decía aquella canción de Julio Churches, la vida sigue igual por mucho que al calendario juliano –este Julio por César, no por Iglesias– le hayamos sumado una decena. A esta columna, por tanto, no le interesa ponerse a hacer resumen ni a echar la vista atrás, que para eso ya tienen Vds. el ratón y la opción de repasar el historial de la web (y otras). La música sigue, el aluvión de novedades aterraría hasta al mismísimo Noé –que de lluvias sabía un testículo– y aquí estamos un mes más para dar cuenta de todo ello con próbido mecanografiado. Porque el comienzo de 2010 se parece mucho al final de 2009 –el cambio de año es un requisito administrativo, no un reset, a ver si nos enteramos– y la gente sigue publicando sus menesteres como unos días atrás, con el mismo porcentaje de acierto y redundancia. O sea, que sale basura y caviar en similares proporciones. Abramos unas cuantas latas de lo segundo.
Primera observación que se nos viene a la cabeza: igual es un espejismo, pero parece como si volvieran a proliferar los maxis con inyección de acid house. Ya sean 303s reales o de bisutería, los chorros lisérgicos manan con fuerza de piezas como “Full Moon” –primer corte de “Lunar EP” (Wagon Repair, 2010), inminente nuevo maxi del veterano Mr. C–; “The Slapper” –con él, y con la basslinesumergida entre acordes technoides, empieza “Studio Works Pt. II”, nuevo maxi de Touane en su sello Left Handed– y hasta en la primera parte de “Resonate” (Turbo, 2009), maxi de Mike Mind en el que hay una remezcla de Kebacid –o sea, Jesper Dählback y Jori Hulkkonen– que es acid virgen y puro de oliva, como siempre se ha estilado. Apúntese, por si las fláis, el “General Motors, Detroit, America” de Acid Washed o el “Acid Town” de Social Disco Club, que es una versión de Lipps Inc. con extra de crunchy. También hay 303, aunque combinada con ecos dub a la manera del inglés The Third Man, en “Verbs Are Not Enough” (2009), juguete breve y autoeditado en CD-r por esos miniaturistas de la IDM conocidos como The Boats. Lo suyo no suena tan clásico como lo demás citado, pero el enfoque da lo mismo. La clave es que la 303 vuelve a estar en las calles.

En cualquier caso, y como llevamos años escarmentados, hasta aquí llega el entusiasmo. Que las inclinaciones ácidas hayan coincidido en varios maxis simultáneos –y lo que te rondaré morena: Tiga prepara una batería de vinilos con remezclas de su último disco en el que ha prometido grandes esputos de Roland sulfúrica; que los clementes dioses le bendigan– no significa que vaya a haber un nuevo verano del amor. Lo que significa, tristemente, es que la rueda ha vuelto a completar un giro y el carácter cíclico de la música de baile nos va a obsequiar con un otro amago de revival interruptus hasta que, pasados un par de meses, todo el mundo se canse y bufe. El mal que afectaba al techno y al house en los pasados meses sigue ahí, esperando su vacuna o su radiación para mejorar o, en el peor de los casos, espichar, estirar la pata, palmar, ya saben. A veces el diagnóstico es pesimista y en ocasiones el paciente presenta síntomas de mejoría, pero el cuadro clínico de la música de club permanece idéntido, demasiado pendiente del pasado e incapaz de inventarse un futuro. Será su crisis de los cuarenta.

Observemos. El nuevo maxi de Mathew Jonson en Wagon Repair (“Ghosts In The AI”) no tiene nada que no hubiera hecho poco antes Redshape en “The Dance Paradox” –romper el bombo con breaks, utilizar con acierto el interludio ambiental, olvidarse de que la pista de baile tiene unas necesidades perentorias y optar por la experimentación en patrones rítmicos y melódicos–, pero es que incluso lo de Redshape, por muy cañón que sea, marca costuras de nostalgia –o sea, technostalgia– por todas partes. Lo mismo que en el recomendable álbum “Patience And Distance” (EvoNext, 2009) de Future Beat Alliance, que alterna las visiones cósmicas y los desarrollos del techno con una aproximación más funk o exploraciones sintéticas abiertamente “intelligent”. Pero claro, eso es lo que Matthew Puffett lleva haciendo desde hace unos quince años. Por si fuera poco, uno de los trallazos que animarán las horas punta del clubbing que viene, firmado por Dario Zenker, se titulará, ya no se sabe si con un algo de recochineo, “’92” (primera referencia del sello Harry Klein impulsado por el garito homónimo de Munich). ¿Technostalgia.sí o technostalgia.no? Voten.

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Comentarios
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kaklmanmiércoles 13 de enero de 2010
oscarjueves 14 de enero de 2010
Bajos fondosjueves 14 de enero de 2010
Miguelitojueves 14 de enero de 2010
Maria Jose Campanarioviernes 15 de enero de 2010
pencacatalogueviernes 15 de enero de 2010
saludos, mate!
outskirtgoddessjueves 28 de enero de 2010
http://outskirtgoddess.wordpress.com/
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