lunes 01 de febrero de 2010
Grandes éxitos en mi casa
Juan Manuel Freire
El lector de RSS es el dealer generoso de una droga moderna: la información a destajo y, con ella, la tentación permanente del one-click buying. Esta doble adicción puede afectar no solo a la cartera, sino también a la capacidad reflexiva. Obviamente, cuantos más discos, menos tiempo para poder dedicar a cada uno de ellos; cuantos más libros, más pisos por subir en una torre de Babel libresca siempre a punto de desmoronarse –frustración y ansiedad–; cuantas más series nuevas, muchas de ellas simples guilty pleasures, más tiempo que esperar, seguramente, para esa revisión de Canción triste de Hill Street que llevas pensando en hacer desde 2001. Una forma fallida de vivir que, oye, tiene que cambiar. Entre mis objetivos personales para el año nuevo figuran, en este orden, visitar más el gimnasio; sacarme el carné de conducir; y consumir la cultura justa –y realmente necesaria– cada día. También me gustaría hacerme con todo el catálogo de Criterion, pero eso sería caer otra vez en una dinámica de… Oh, olvídenlo, no he dicho nada. Concentración, por favor.

Sí, enero suele ser flojo en grandes estrenos, así en la música como en el cine, pero este año el mesecito se ha presentado fuerte, con discos ansiados y, además, nada decepcionantes: los nuevos de Vampire Weekend, Owen Pallett, Spoon, Beach House y These New Puritans; benditas sorpresas como el nuevo álbum de Seabear o el primero de The Unwinding Hours, una especie de tributo (casi paródico) al mejor rock sensible de los últimos 20 años… Sobre el magnífico Contra ya se han vertido ríos de tinta, pero no podía dejar de ofrecer mis two cents; ese disco me vuelve tarumba. O mejor, feliz. No se me ocurre forma más radiante de empezar el año, el mes, la semana o la mañana. Horchata y Cousins avanzaron que VW no habían perdido un ápice de vitalismo, pero es que además han retorcido su sonido con absoluta brillantez: sonidos electrónicos sutiles, percusiones imaginativas, detalles de los que importan y aportan, todo ello suma capacidad emotiva a canciones –otra vez– ideales. Ya son ganas de rajar de arriba abajo a este grupo solo porque sus componentes son de buena familia o por haber dicho por ahí que la horchata es una bebida mejicana. Con canciones como White Sky, California English o Run –mi favorita– hacen bien a la salud mental de quienes pasan de prejuicios extraños. Algún día sabrás apreciarlos, Julián Ruiz.
Vampire Weekend . Run.mp3

Entre los puntos fuertes de Contra figura su empleo de las cuerdas, más sabio, se admite, que en Vampire Weekend. Pero si realmente quiere usted escuchar arreglos orquestales sublimes en un marco pop, póngase en la dirección del disco de Owen Pallett. Se llama Heartland y, como He Poos Clouds (2006), parte de un engranaje conceptual a priori alienante –la historia de un granjero psicótico del mundo Spectrum; ahí es nada– para acariciar partes del alma que desconocíamos. En una futura revisión de El ruido eterno, Alex Ross debería dedicarle un buen addendum: la conjunción de pop con música clásica nunca había sonado tan bien, sobre todo a la altura de esa The Great Elsewhere –melodía para soñar, rivalidad fructífera electrónica-cuerdas– como concebida con el solo afán de convertir a tíos hechos y derechos en tíos para el desguace.
Owen Pallet . The Great Elsewhere.mp3

Otras aventuras pop en entorno clásico: las de These New Puritans con Hidden, su sorprendente, adictivo nuevo disco, de una ambición infinita. Decía Jack Barnett en una entrevista del 2008: "Ahora mismo, estoy escribiendo música que es como dancehall meets Steve Reich… He estado grabando caras-b, y una canción que es todo baterías y trenes, pero es más o menos música pop. No sé si cambiaremos de idea, pero he estado escribiendo mucha música para fagot". Nada de cambio de idea: Hidden es un disco creado alrededor de un fagot, pero también hay oboes y clarinetes, ritmos dancehall y tambores japoneses, todo ello sin salir de un concepto claramente pop. Podría ser insufrible, pero en realidad es sublime. Como mejor muestra, su primer single, We Want War.
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Comentarios
19
19
chico mierdalunes 01 de febrero de 2010
DBlunes 01 de febrero de 2010
JBlunes 01 de febrero de 2010
Sunlunes 01 de febrero de 2010
Sunlunes 01 de febrero de 2010
eternolunes 01 de febrero de 2010
Socretinomartes 02 de febrero de 2010
El de Charades es bastante bueno y el de Spoon me ha parecido bastante flojo, excepto "who makes your money", "I saw the light" y "got nuffin".
Ahora, que quieras revisionar "canción triste de hill street" es como el que quiere ver "V" otra vez: se os ha pasado el arroz y ya, en vez de circunvoluciones, tener el cerebro como un solar. Sin acritud ninguna ¿eh?
Saludos salvajes.
JMFmartes 02 de febrero de 2010
Saludos!
Gomezmartes 02 de febrero de 2010
tonguemartes 02 de febrero de 2010
Socretinomiércoles 03 de febrero de 2010
Utilizas mucho la palabra "seminal" y no creo que lo hagas tan apropiadamente como crees.
Corre, corre, Spanjaard
JMFmiércoles 03 de febrero de 2010
La palabra "seminal" la uso mucho, pero esta vez creo que bien: fue una teleserie avanzada a su tiempo, con líneas narrativas cruzadas, personajes profundos, cámara al hombro, un punto de vista "de autor"… Seminal.
Saludos salvajes.
DBmiércoles 03 de febrero de 2010
Socretinomiércoles 03 de febrero de 2010
No me robes mi saludo que te arreo.
Saludos salvajes.
cuelloflautajueves 04 de febrero de 2010
JMFjueves 04 de febrero de 2010
semenjueves 04 de febrero de 2010
Englantinedomingo 07 de febrero de 2010
Engelmiércoles 24 de febrero de 2010
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