jueves 18 de junio de 2009
¡Empieza el Sónar!
Recomendaciones diárias

Jueves día. ¿Te sugiere algo el nombre de The Wizard? En el Detroit mítico de los años ochenta, los sets cargados de trucos (beat juggling y scratches sobre mezclas vertiginosas en las que cabían gemas oscuras del Detroit techno primigenio, Miami Bass, Hip-Hop, Chicago House o clásicos de la Nueva Ola más aventurera) del misterioso The Wizard solían ser uno de los momentos más esperados por todos los oyentes de los influyentes programas radiofónicos que Charles Johnson (aka el legendario The Electrifying Mojo) mantuvo durante años en cadenas como WJLB o WDRQ. The Wizard no era otro que Jeff Mills, un aún desconocido joven de dedos ágiles que desde las ondas radiofónicas comenzaba ya a redefinir los límites de la figura del DJ a base de técnica prodigiosa y más bien pocos prejuicios a la hora de mezclar estilos. El jueves, en el SonarVillage, Mills ofrecerá un set especial con el que rememorará los tiempos pre-Underground Resistance de The Wizard.
Dos horas después, en el mismo SónarVillage, el finés Sasu Ripatti (ya sabes, el mismo que viste y calza como Vladislav Delay o Uusitalo) presentará “Convival” (Huume/Discmedi, 08) vestido con las telas finas de Luomo, un proyecto que llegó a comienzos de siglo a redefinir el house a golpe de microritmos, glitches, dub y voces soulful, aunque en los últimos tiempos parezca preferir las más calmas y accesibles aguas del pop-house vocal lindante con el moderno r&b y el puro pop de filiación urban. ¿Pop del siglo XXI?
La imprescindible marca Ghostly International estará celebrando en Sónar su décimo aniversario. Y abriendo el showcase del sello estará The Sight Below, capa para el anonimato -ya ven que de anonimato nada- de Rafael Anton Irisarri, personaje más conocido por sus discos de aires neoclásicos para el sello Miasmah. Las canciones de The Sight Below son pequeñas sinfonías aéreas, gasas melancólicas tejidas a base de vapores shoegazer, de ambient planeador y minimal techno, texturas en disgregación que se sitúan a medio camino entre los últimos Slowdive, el techno gaseoso de Gas o los magmas de guitarras extrañadas de Tim Hecker. Ya te contamos en su día que sumergirse en las vaporosas aguas de “Glider”, el álbum de debut de The Sight Below para Ghostly era un auténtico gustazo. Habrá que ver cómo se las apaña Irisarri para, en compañía de Simon Scott (ex batería de Slowdive), crear en directo esas nebulosas de ambient laminar atravesadas por bombos opacos y sedados que parecen los latidos de un corazón helado, el pulso de un alma hibernante.
A media tarde prepárense para la poderosa llamada de la madre África. Primero de la mano del abisinio Mulatu Astatké, leyenda del jazz etíope -si no los tienen, ya están tardando en buscar sus discos propios o sus contribuciones a la recomendable serie recopilatoria “Etiopiques”- recuperada para los nuevos tiempos por obra y gracia de la banda sonora de “Broken Flowers” de Jim Jarmusch. En Sónar, el abuelo Astatké estará presentando su más reciente trabajo, grabado en compañía de The Heliocentrics y editado a través de Strut. Hip-hop, funk, jazz, psych rock y vanguardia tendiendo puentes entre continentes y generaciones. Más tarde, a eso de las 20:30 horas, en SonarHall tienes una cita -esperemos que esta vez no les nieguen los visados- con los congoleños Konono nº 1 y sus irresistibles orgías rítmicas a base de percusiones metálicas (construidas a base de materiales de desguace) y likembés electrificados. Trance africano a la manera -actualizada- de la tradición bazombo y espíritu do it yourself de la mano. El ayer y el hoy de la trdición musical congoleña fundiendose en un sudoroso abrazo.
Entre Mulatu y Konono, ¿qué tal un baño de costumbrismo hispano alucinado, de romanticismo de barrio, de filosofía de bolsillo y esperpento desenfadado de la mano de Joe Crepúsculo? Tras un año, el pasado, de siembra abundante, toca recoger la cosecha a dos manos. Joe estuvo en Primavera Sound, y estará en Sónar protagonizando uno de los más esperados versus de esta edición en compañía de La Estrella de David (David Rodríguez de Beef, y ex Telefilme) y Thelemáticos. Pop bizarro e imprevisible e insuperable ambiente de verbena electrónica asegurado.
Tras Joe Crepúsculo y sus muy singulares secuaces, el norteamericano errante Filastine paseará por el SonarComplex su propuesta transfronteriza. Os decíamos hace un par de semanas que su música es un collage sonoro deslocalizado en el que hay espacio para el dub y el flamenco, para la electrónica ensortijada y el rap arabesco, para el dubstep que zumba, el virus del electro booty, las melodías del Oriente Medio, el dancehall más herrumbroso o ecos de un Bollywood desteñido. Programaciones electrónicas y percusiones acústicas convivirán en directo articulando llamadas contra la monocultura del Primer Mundo.
Por último, cerrando la programación del SonarDôme, el parisino Onra estará tendiendo puentes inestables entre la tradición del beat making más esquemático y la riqueza armónica de las músicas indochinas, tirando de MPC para coser arabescos de exótica orientalista a unos garabatos rítmicos crudos y crujientes que tienen que tanto que ver con el virtuosismo sampleador de J Dilla como con aquella ciencia musical abstracta que sellos como Mo' Wax convirtieron en materia de estudio obligada durante la década pasada.

Primera sesión doble, Sónar de día y Sónar de Noche, algo así como dieciocho horas de música ininterrumpida y más de una cincuentena de nombres entre los que elegir.
La mañana la pasas donde quieras y con quien quieras, pero a eso de las 16:00 horas no entenderíamos que no anduvieras merodeando por las inmediaciones del SonarVillage, hogar durante una tarde de las más jóvenes apuestas de la BBC. Los hipster rappers escoceses Young Fathers se encargarán de abrir un showcase que tendrá su plato fuerte en la presencia de la joven Elly Jackson, más conocida como La Roux cuando de lo que se trata es de despachar hits irresistibles en clave de ear candy electropop. La Roux llega a Sónar en su mejor momento, con la confianza que otorga haber encadenado una triada de maxis imbatibles, y en vísperas de la publicación de un primer álbum que promete asaltar las listas británicas, a lo grande. Esperemos que la burbuja de la pelirroja de Brixton no se nos desinfle en directo.
Si tú fueras nosotros, a eso de las 16:30 horas del viernes, dejarás a Young Fathers rimando en SonarVillage para acercarte hasta el MACBA atraído por los malabarismos sónicos del vienés Dorian Concept, joven maestro jedi del funk mutante capaz de dibujar trazos melódicos imposibles sobre las teclas de un Minikorg convertido en surtidor de jazz-funk espacial mientras los beats y los timbres se retuercen, se tensan y destensan, para dar con construcciones rítmicas y formaciones armónicas siempre un punto inusuales que podrían entenderse como el eslabón perdido entre el techno deconstruido a la Pulsinger, el trabajo rítmico y textural de francotiradores de la experimentación urban como Dabrye o edIT y esa actual beat scene con pasaporte europeo que tiene en Hudson Mohawke, Paul White o Bullion a algunos de sus más aventajados protagonistas.
Como broche de oro a una tarde que se promete bien surtida de emociones y estímulos estéticos de lo más diversos, te toca elegir entre el infeccioso mashed-up pop torcido y destartalado de Michachu & The Shapes en SonarHall, la sesión a base de bass-heavy riddims (hip-hop, Bmore Club, electro-booty, banging house y lo que se precie para poner tu cabeza y tu culo a botar de forma sincrónica) de XXXChange en SonarDôme, o la muy exótica presencia en SonarVillage del sirio Omar Souleyman, mezclando sin complejos la tradición folclórica de su país con músicas de raíz de origen turco, kurdo o iraquí, y acercando los frenéticos ritmos del Dabkey a un contexto más cercano al del jolgorio pop occidental a base de electrónica precaria.
Tras reponer las debidas fuerzas, toca poner rumbo a la Fira Gran Via M2, a disfrutar del Sónar de Noche. Primera parada obligada: SonarClub, para no perderse la siempre espectacular salida a escena de la Pantera Negra, la siempre vigorosa y recia -y eso, con sus años tiene tres veces más mérito- Grace Jones. De nuevo, tras la Jones te tocará elegir entre dos mujeres muy del gusto de esta casa: por un lado, Victoria Hesketh, airosa en su recién ganada condición de estrella del pop, presentando su debut como Little Boots en SonarPub; por otro, la intrépida Mary Anne Hoobs repartiendo lecciones de música contemporánea -capítulos: future dubstep y nuevo beat making de filiación wonky- desde los platos en Sonar Lab. Casi a la vez, dos partes de LCD Soundsystem -James Murphy y Pat Mahoney- estarán en SonarClub haciendo girar y girar la bola de espejos con una sesión que se entiende como tributo a la era dorada de la música disco.
SonarLab nos parece un refugio seguro para la noche del viernes. De la mano de la Hoobs irán pasando por sus tablas, por este orden, el bristoliano Joker (nuevo wunderkind del future dubstep británico), el angelino The Gaslamp Killer (liando para nosotros blunts intoxicantes a base de beats y psicodelia, de hip-hop alienígena, rock esotérico y funk dubificado), y el holandés Martyn, siempre entregado en sus sesiones a la combinación de las dinámicas rítmicas del dubstep y del techno, el de Detroit por un lado, y el de escuela Basic Channel por otro.
Quien necesite del 4/4 para no perder el paso en la pista de baile, que cambie la profundidad y la elasticidad de Martyn por la eficacia rítmica de Richie Hawtin, infalible a la hora de hacer bailar a la multitud sedienta de fiesta que abarrotará la pista de SónarClub a mitad de la noche. Y para acabar de darlo todo, tú elijes: o asistir al bautismo en directo del proyecto Disco 3000 (una visión personal y renovadora del sonido disco) de Erol Alkan, o sudar la gota gorda con la barrabasada electro-house que estarán sirviendo en SonarPub los italianos Crookers. Cualquiera de los dos hará que llegues a recibir los primeros rayos de sol con una enorme sonrisa pintada en tu cara. Prometido.

Sábado por la mañana. Mal dormidos pero bien duchados y generosamente desayunados, toca poner rumbo de nuevo hacia ese nodo de actividad frenética en el que se convertirá durante tres días el entorno del CCCB y el MACBA.
A la hora del aperitivo, nada mejor que una buena ración de sol y Achilifunk. El inquieto -y multitarea- Carles Closa (aka Txarly Brown), el payo que más sabe de rumba (de hecho, Txarly es desde el pasado mes de diciembre el el portavoz oficial de la Plataforma de la Rumba Catalana) estará en SonarVillage presentando el segundo volumen del recopilatorio “Achilifunk”, un nuevo y personal retrato de lo que puede dar de sí la rumba contemporánea, esa que no duda en mancharse de electrónica o buscar el roce con otras músicas del gueto sin olvidar las fuentes de la rumba original.
El sábado, el SonarDôme se verá tomado por las jóvenes legiones de la Red Bull Music Academy. La academia que paga el jarabe que da alas ha preparado para Sónar una oferta variada y gustosa que a eso del mediodía se ocupará de abrir K**O a base de bajos gordos y beats de última generación. A las 14:30 horas se subirá al escenario de la Red Bull Music Academy la menuda Natalia Lafourcade. A sus 25 años de edad puede alardear de guardar en su casa todo un Grammy Latino, aunque a nosotros nos interesen mucho más sus nuevos aires que aquellos con los que se ganó su primera fama. La mexicana estará presentando su muy reciente “Hu Hu Hu” (2009), una colección multicolor de pequeñas y tiernas viñetas de pop de fantasía en el que el piano juega un papel fundamental.
También en SonarDôme, el venezolano Cardopusher se ocupará de ponernos difícil la digestión a base de bajos ondulantes, frecuencias rasposas y garabatos rítmicos que se mueven con desopilante soltura entre la síncopa dubstep, el breakcore más desquiciado, el electro más rugoso y el raggacore hiperglobalizado. Tras el chaparrón rítmico de Cardopusher, toca salir corriendo en dirección a SonarComplex en busca del refrigerio abstracto de Ben Frost, maestro artesano del ambient electroacústico más agreste y escarchado, el mismo que hizo de “Theory of Machines” (Bedroom Community, 07) una pequeña de la manipulación electrónica experimental reciente.
Cerrando nuestras recomendaciones del día para el SonarDôme, que nadie con paciencia se pierda a Lukid, porque sus grooves minimalistas y extraños -ni es hip hop ni es IDM ni es dubstep ni es wonky, aunque con todas escuelas tenga mucho que ver-, siempre rebajados de tempo, ligeramente renqueantes y atravesados por una extraña forma de calma tensa, son -al menos en disco- de lo mejor que nos ha dejado la primera mitad del año. El único problema: justo a la vez que Lukid, el inglés Bullion estará en SonarVillage demostrando a base de graves con mayúscula y beats estratosféricos que se merece los halagos recibidos de boca de Tricky o de la Hobbs, y mientras, Byetone golpeando el SonarHall con su magno “Death of a Typographer” como segunda etapa de un recomendable showcase, el de Raster-Noton, por el que también pasarán SND, Alva Noto y Atom TM. Difícil elección.
Ya con las luces apagadas (o sea, en Sónar de Noche), y en el ámbito de la excitación audiovisual, dos son los nombres que brillan en la cartelera del sábado: tanto Fever Ray como Moderat, proyectos de sobra comentados en estas páginas, vestirán sus respectivos debuts en formato largo de imágenes de altura, que los ojos también se merecen su dosis de deleite en este Sónar. Eso sí, el despliegue de imaginería gótica de Karin Dreijer Andersson frente al éxtasis colorista de unos Animal Collective que pasan por ser uno de los platos fuertes -¿el PLATO fuerte?- de este Sónar.
Tras las fantasías animadas del colectivo animal habrá división entre la vieja guardia del techno y la nueva escuela agita cabezas. En otras palabras: tarea nada agradable la de optar por la leyenda veterana de Orbital o por el aliento renovador de Rustie, creador de algunos de los beats más insanos -“bass fuelled party aquacrunk”, gusta de llamar a lo suyo este demente glaswegian- que nos hayamos echado a la cara en lo que va de año.
Enfilando el fin de fista, el combustible para el baile vendrá servido por Sinden (sabrosa mezclolanza en la que cabrán funk carioca, bmore club, kuduro, juke house, dancehall o electro), Shed (inventando texturas de grano abstracto sin perder de vista las raíces de Detroit o la excitación contagiosa del la old school rave), nuestro Tadeo (calentando el ambiente del SonarClub a base de hipnotismo en clave de techno reducido pero profundo) o el alemán Marcel Dettmann, cerrando el showcase de Ostgut Ton con su visión oscura, estilizada, pulsante e incómoda del techno moderno. A partir de ahí, que decida el cuerpo del que aguante.
Nos vemos en Sónar.


Comentarios
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bananadomingo 21 de junio de 2009
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